Subir kilos es la parte fácil. Subirlos en el momento correcto, con la técnica intacta y sin pagar el precio tres semanas después, es lo que separa un plan de una carrera contra el calendario.
La progresión no es una línea recta. Un bloque bien planteado alterna semanas de acumulación con semanas de descarga, y la señal para subir la carga no es el ánimo del día: es la calidad de la última serie de la semana anterior.
Completas todas las repeticiones previstas con la técnica que acordamos. La última serie no se degrada. Y al día siguiente puedes entrenar otra vez sin arrastrar la sesión anterior. Si falta una de las tres, la carga se queda donde está.
Progresar es ganar repeticiones limpias antes que ganar kilos sucios.
Un atasco no se rompe a base de voluntad. Se cambia el rango de repeticiones, se ajusta el volumen semanal o se retrocede un escalón para volver a subir con margen. Todo queda anotado, porque el registro es lo que permite decidir sin discutir.
Primera conversación sin compromiso: me cuentas de dónde vienes y a dónde quieres llegar, y te digo cómo lo plantearía.
Cuéntame tu objetivo