Cinco monedas de oro con las que empezar a invertir
No hace falta un kilo de oro para empezar. La mayoría de la gente empieza por una moneda — y hace bien: son divisibles, reconocidas en todo el mundo y fáciles de revender. Estas cinco concentran casi toda la demanda.
1. Krugerrand (Sudáfrica, 22k)
La onza de inversión original, acuñada desde 1967, y la más negociada del planeta. Su aleación con cobre le da un tono rojizo y una resistencia que agradecerás si la manipulas. Contiene exactamente una onza troy de oro fino: los 22 quilates no le restan ni un gramo de oro.
2. Maple Leaf (Canadá, 24k)
Pureza 999,9 y medidas de seguridad microgabadas. La elección natural de quien quiere «oro fino» en estado puro. A cambio, se raya con más facilidad: mejor no sacarla de su cápsula.
3. Filarmónica de Viena (Austria, 24k)
La onza europea por excelencia, con valor facial en euros. En España y en el resto del continente se vende con muchísima agilidad.
4. Soberano (Reino Unido, 22k)
Pequeño (7,32 g de oro fino), histórico y tremendamente líquido. Perfecto para importes menores o para dividir la inversión en muchas piezas.
5. 20 Francos (Francia y Suiza, 21,6k)
Napoleones y Vrenelis: las monedas de reserva familiar de media Europa durante un siglo. Prima baja, tamaño manejable y un punto de historia en la mano.
¿Cuál elegir?
Regla sencilla: para importes grandes, onzas (menos prima por gramo); para empezar poco a poco o pensar en ventas parciales, soberanos y 20 francos. En nuestras tiendas te enseñamos las piezas disponibles y comparamos primas delante de ti.
Contenido informativo de Diamanti & Carati. No constituye asesoramiento financiero ni fiscal: para tu caso concreto, consulta con un profesional.
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