Comprar un lingote: pureza, fabricante y certificado
Un lingote parece lo más simple del mundo: oro con forma de pastilla. Y sin embargo, la diferencia entre comprar bien y comprar mal está en tres detalles que se comprueban en un minuto.
1. La pureza, grabada en la pieza
Un lingote de inversión lleva grabados la ley (999,9), el peso y un número de serie. Si falta cualquiera de los tres, desconfía. La ley mínima para la exención de IVA es 995 milésimas; el estándar del mercado es 999,9.
2. El fabricante
Los fundidores serios están acreditados por la LBMA, la asociación del mercado de Londres que audita a los fabricantes de lingotes. Un lingote de un fundidor acreditado se revende en cualquier parte con una verificación mínima; uno de origen desconocido puede exigir ensayos y descuentos.
3. El certificado (y el blíster)
Los formatos pequeños y medianos vienen sellados en un blíster con su certificado integrado. No lo abras: el precinto intacto es parte de la garantía y facilita la reventa. En formatos grandes, el certificado acompaña a la pieza y el número de serie debe coincidir.
Y un cuarto: la factura
Compres donde compres, exige factura completa. Es tu prueba de procedencia — la normativa de metales preciosos la exige — y el documento que te pedirá cualquier comprador profesional el día que vendas.
En Diamanti & Carati trabajamos lingotes bajo pedido, de 5 g a 1 kg, con precio y plazo cerrados por adelantado. Y si ya tienes uno y quieres venderlo, lo verificamos delante de ti.
Contenido informativo de Diamanti & Carati. No constituye asesoramiento financiero ni fiscal: para tu caso concreto, consulta con un profesional.
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