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Residencia OLATU en Bakio: villas blancas con hortensias y piscina bajo un cielo abierto La misma residencia al atardecer, con las ventanas iluminadas

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Localización real — primera línea

Bakio, Bizkaia

Detalle de la fachada: piedra arenisca, blanco y hortensias Hamacas y sombrillas junto a la piscina infinita Salón con ventanales al mar
1 — 3

A un paseo de la playa más larga de Bizkaia, entre viñedos de txakoli y los acantilados que llevan a San Juan de Gaztelugatxe. Bakio es el pueblo al que Bilbao lleva un siglo escapándose los fines de semana.

El concepto

Doce apartamentos frente al Cantábrico, pensados para el descanso, la sal en la piel y las estancias que se repiten año tras año

Ni hotel ni bloque de pisos: una residencia pequeña, con jardín, piscina y silencio, donde cada apartamento se alquila por semanas y se cuida como una casa propia.

La costa
salvaje

Acantilados, ermitas y mar de fondo
Acantilados verdes de la costa de Bizkaia con un islote coronado por una ermita
San Juan de Gaztelugatxe, a diez minutos
La costa que buscabas ya existe
Pérgola mirador de la residencia con el mar al fondo
Ver los apartamentos

Entre Gaztelugatxe y Mundaka

Playa, viñedos de txakoli, olas de categoría mundial y el islote más fotografiado del Cantábrico. Todo alrededor, nada encima: la parcela linda con campas y el vecino más ruidoso es el mar.

Montes verdes de Bizkaia con niebla baja en los valles y el Cantábrico al fondo, bajo un cielo abierto

Verde hacia dentro, azul hacia fuera: así es vivir en la costa de Bizkaia

Los apartamentos

De uno a tres dormitorios, todos con terraza y todos con las hortensias delante

Salón luminoso con ventanales correderos a la terraza
Los salonesRoble, lino y mar de fondo
Dormitorio principal en tonos crema con luz de mar
Los dormitoriosSe duerme con la ventana abierta
Fachada de piedra arenisca con hortensias azules
Las terrazasHortensias en la barandilla
12
Apartamentos
58–142
m² por unidad
300 m
hasta la arena
7+
noches por estancia
Consultar disponibilidad

Doce llaves, un jardín y una piscina que se comparten. Lo justo para saludarse por la mañana y lo suficiente para no oír a nadie por la noche.

Pensada como comunidad,
no como bloque de pisos

La residencia OLATU vista desde abajo: terrazas escalonadas con hortensias azules bajo un cielo despejado
La residencia de noche, con la piscina iluminada y las ventanas encendidas
Cuando se va el sol

El espacio

para no hacer nada, con vistas

Jardín comunitario, piscina infinita climatizada de mayo a octubre, y rincones donde el único plan es el libro que trajiste. El espacio manda: solo doce llaves para toda la finca.

Lo que incluye

Desliza — el scroll mueve el carril
Piscina infinita con hamacas y sombrillas crema
01

Piscina infinita

Climatizada de mayo a octubre, con el borde perdiéndose contra los pinos.

Spa interior con lámina de agua y ventanal a los montes
02

Spa interior

Lámina de agua templada, madera y un ventanal que enmarca el verde. Para los días de galerna.

Mesa larga de piedra con copas de txakoli al atardecer
03

Terraza gastronómica

Mesa corrida, parrilla y txakoli de los viñedos de al lado. Se reserva por apartamento.

Pérgola mirador con vistas abiertas al mar
04

Pérgola mirador

El mejor asiento de la casa: atardeceres de cara al Cantábrico, con manta en invierno.

Además: bicis · tablas de surf · plaza de garaje · wifi de fibra · ropa de casa y limpieza semanal

Alzado de la residencia: volúmenes blancos sobre zócalo de piedra arenisca

En vez de pasillos, caminos de jardín conectan los apartamentos: OLATU se parece más a un grupo de casas que a un bloque con portal.

Equipo de arquitectura
OLATU Bakio
Vistas al mar Cantábrico desde la pérgola cubierta de hortensias

Vistas al
Cantábrico

Desde la cama, desde la mesa, desde el agua