
Piscina infinita
Climatizada de mayo a octubre, con el borde perdiéndose contra los pinos.
Sigue bajando
A un paseo de la playa más larga de Bizkaia, entre viñedos de txakoli y los acantilados que llevan a San Juan de Gaztelugatxe. Bakio es el pueblo al que Bilbao lleva un siglo escapándose los fines de semana.


Ni hotel ni bloque de pisos: una residencia pequeña, con jardín, piscina y silencio, donde cada apartamento se alquila por semanas y se cuida como una casa propia.



Playa, viñedos de txakoli, olas de categoría mundial y el islote más fotografiado del Cantábrico. Todo alrededor, nada encima: la parcela linda con campas y el vecino más ruidoso es el mar.
Verde hacia dentro, azul hacia fuera: así es vivir en la costa de Bizkaia



Doce llaves, un jardín y una piscina que se comparten. Lo justo para saludarse por la mañana y lo suficiente para no oír a nadie por la noche.
Jardín comunitario, piscina infinita climatizada de mayo a octubre, y rincones donde el único plan es el libro que trajiste. El espacio manda: solo doce llaves para toda la finca.

Climatizada de mayo a octubre, con el borde perdiéndose contra los pinos.

Lámina de agua templada, madera y un ventanal que enmarca el verde. Para los días de galerna.

Mesa corrida, parrilla y txakoli de los viñedos de al lado. Se reserva por apartamento.

El mejor asiento de la casa: atardeceres de cara al Cantábrico, con manta en invierno.
Además: bicis · tablas de surf · plaza de garaje · wifi de fibra · ropa de casa y limpieza semanal
En vez de pasillos, caminos de jardín conectan los apartamentos: OLATU se parece más a un grupo de casas que a un bloque con portal.
Equipo de arquitectura
OLATU Bakio