Cómo saber si tu oro es auténtico: contrastes y pruebas
El oro convive desde siempre con sus imitaciones: chapados, rellenos, aleaciones bajas mal marcadas. La buena noticia: distinguirlos es rutina para un profesional, y hay señales que tú mismo puedes leer en casa.
Lo que puedes mirar en casa
- El contraste: busca el número grabado (750, 585, 375) o marcas como «18k». Su ausencia no condena la pieza (grabados desgastados), pero su presencia orienta.
- Marcas sospechosas: «GP» (gold plated), «GF» (gold filled) o «HGE» delatan chapados: una película de oro sobre otro metal.
- El desgaste: en los chapados, las zonas de roce (cantos, cierres) dejan asomar un metal distinto debajo.
- El imán: el oro no es magnético. Si un imán potente atrae la pieza con fuerza, mala señal — aunque que no la atraiga no prueba nada: muchas imitaciones tampoco son magnéticas.
Lo que se hace en tienda
La verificación profesional combina peso y densidad, lupa, piedra de toque con ácidos calibrados por quilataje y, cuando hace falta, analizadores electrónicos que leen la composición sin dañar la pieza. Todo delante de ti y en minutos.
El caso especial: monedas y lingotes
Las piezas de inversión se verifican además por dimensiones y cuño: cada moneda tiene diámetro, grosor y peso exactos, y las falsificaciones fallan casi siempre en alguno de los tres.
¿Dudas con una pieza? Tráela. Te decimos qué es, qué pureza tiene y qué vale — y si resulta no ser oro, también te lo diremos con la misma claridad. La valoración no cuesta nada.
Contenido informativo de Diamanti & Carati. No constituye asesoramiento financiero ni fiscal: para tu caso concreto, consulta con un profesional.
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